jueves, 27 de mayo de 2010

Poema XXIII (Seba Fernandez - 1992)

Lograron cambiar
el rumbo de las olas
Pudieron sentir su ruptura.

No quedan.
Se van.

Son castigos,
son sueños elevados,
llovidos hacia el cielo.

Son el fuego del frío despertar,
de reyes perdidos en reinos insólitos.

En mi lecho las olas
mueren a su voluntad.

Ellas,
fieles a su forma,
acumulan sueños,
se elevan

y mueren.

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