viernes, 28 de mayo de 2010

Guerra

Plácido descanso pulmonar
tras el humo de las bombas.

Los alvéolos cargados
de sangre ajena
se adueñan del paso cansino.

Casi muertos,
los mil días del año
se van hundiendo
en su bipolar destino.

Regidos por juegos,
los finales se palpitan,
se descargan contra mil hilos de baba
contra cien sienes nefastas
contra diez tierras ausentes
contra uno
igual a mi.

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